Durante años, los viajes de negocios han sido una pieza fundamental para impulsar relaciones comerciales, fortalecer equipos y generar nuevas oportunidades para las organizaciones. Sin embargo, la llegada de la Generación Z al mercado laboral está provocando un cambio significativo en la forma de entender el viaje corporativo.
Aunque muchas veces se asume que los jóvenes profesionales prefieren las reuniones virtuales y los entornos de trabajo remotos, la realidad es bastante diferente. Los datos muestran que la Generación Z sigue valorando los viajes de negocios como una herramienta clave para el desarrollo profesional, el aprendizaje y la creación de conexiones humanas. Lo que sí ha cambiado son sus expectativas respecto a cómo debe ser la experiencia de viaje.
La flexibilidad, la sostenibilidad, la tecnología, el bienestar y la personalización se han convertido en elementos imprescindibles para una generación que ha crecido en un entorno completamente digital y que busca experiencias alineadas con sus valores personales y profesionales.
La Generación Z sí quiere viajar por trabajo
Uno de los mitos más extendidos sobre la Generación Z es que, al haber crecido rodeada de tecnología, considera que las videollamadas pueden sustituir completamente los encuentros presenciales.
Sin embargo, diversas investigaciones apuntan en la dirección contraria. La mayoría de los profesionales de la Generación Z declara que le gusta viajar por trabajo. Asimismo, el estudio concluye que los jóvenes continúan valorando las reuniones cara a cara para fortalecer relaciones profesionales y construir redes de contacto sólidas.
Además, más de la mitad de los Millennials y miembros de la Generación Z desearían realizar más viajes de negocios en el futuro. Estos datos reflejan una realidad importante: el problema no es viajar. El verdadero cambio radica en cómo quieren viajar las nuevas generaciones.
La Generación Z entiende que la tecnología facilita la colaboración remota, pero también reconoce que determinadas experiencias profesionales siguen generando más valor cuando ocurren en persona.
Viajes de negocios como acelerador profesional
A diferencia de generaciones anteriores, que en muchos casos veían el viaje corporativo como una obligación ligada al puesto de trabajo, la Generación Z suele interpretarlo como una herramienta de crecimiento. Para estos profesionales, asistir a eventos, ferias sectoriales, reuniones estratégicas o encuentros con clientes representa una oportunidad para aumentar conocimientos, ganar visibilidad y desarrollar habilidades interpersonales.

Y es que, según investigaciones del sector, muchos jóvenes profesionales consideran que los viajes de negocios son importantes para su progresión profesional y que contribuyen a mejorar su rendimiento en el trabajo.
Este aspecto resulta especialmente interesante en un contexto donde el trabajo híbrido se ha consolidado en numerosas organizaciones. Precisamente porque muchas interacciones se producen de forma virtual, los momentos de encuentro presencial adquieren un valor diferencial para la Generación Z.
La posibilidad de aprender de líderes, conocer colegas de otros mercados o participar en conversaciones estratégicas se convierte en un elemento clave dentro de su desarrollo profesional.
La experiencia del viajero importa más que nunca
Otro rasgo característico de la relación entre la Generación Z y los viajes de negocios es la importancia que otorgan a la experiencia completa. Las generaciones anteriores tendían a valorar principalmente la eficiencia del desplazamiento. Para la Generación Z, el viaje se evalúa de manera más integral.
La reserva, la planificación, el alojamiento, el transporte, la gestión de gastos y la resolución de incidencias forman parte de una misma experiencia. Y esperan que dicha experiencia sea sencilla, fluida e intuitiva.
Como nativos digitales, están acostumbrados a utilizar aplicaciones que ofrecen personalización inmediata, información en tiempo real y procesos simplificados. Por ello, esperan que las herramientas corporativas alcancen estándares similares. Los profesionales más jóvenes están impulsando una nueva demanda de experiencias de viaje personalizadas, flexibles y apoyadas por tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial.
En otras palabras, la Generación Z no compara la experiencia de un viaje corporativo con otros programas empresariales. La compara con las mejores experiencias digitales que utiliza en su vida cotidiana.
El auge del bleisure: combinar trabajo y ocio
Uno de los fenómenos más asociados a la Generación Z en el ámbito de los viajes de negocios es el denominado bleisure, un concepto que combina actividades profesionales y ocio en un mismo desplazamiento.
Para muchos jóvenes profesionales, aprovechar una estancia de trabajo para conocer una ciudad, descubrir la cultura local o extender unos días su viaje no supone una contradicción. Al contrario, lo consideran una forma de maximizar el valor de la experiencia.
Esta tendencia refleja una visión diferente del equilibrio entre vida personal y profesional. A diferencia de generaciones que mantenían una separación más rígida entre ambos ámbitos, la Generación Z apuesta por un enfoque más integrado.
Lejos de ser una simple moda, el bleisure se está consolidando como una tendencia estructural dentro de los programas de movilidad corporativa. Para las empresas, puede convertirse además en una herramienta de atracción y fidelización del talento más joven.
Sostenibilidad: una prioridad creciente
Resulta imposible hablar de la Generación Z sin abordar el papel que desempeña la sostenibilidad en sus decisiones. Esta generación ha crecido en un contexto marcado por la preocupación medioambiental y el debate sobre el cambio climático. Como consecuencia, muchas de sus expectativas también se trasladan al ámbito laboral.
Los estudios muestran que los jóvenes viajeros consideran cada vez más importantes las opciones sostenibles al reservar vuelos, hoteles o medios de transporte. Asimismo, esperan que las organizaciones adopten políticas coherentes con sus compromisos ambientales y de responsabilidad corporativa.
Esto no significa necesariamente que la sostenibilidad sea el único criterio de elección. Sin embargo, sí influye de forma creciente en la percepción que tienen sobre las empresas para las que trabajan. Los programas de viajes corporativos que incorporen criterios relacionados con la reducción de emisiones, la movilidad sostenible o la transparencia ambiental estarán mejor posicionados para conectar con las expectativas de la Generación Z.
Bienestar y cuidado del viajero: una nueva exigencia

Otro elemento diferenciador es la importancia que la Generación Z concede al bienestar durante los viajes de negocios. Tradicionalmente, el éxito de un viaje corporativo se medía en términos de productividad y eficiencia. Hoy, los profesionales jóvenes consideran igualmente relevantes factores como el descanso, la seguridad, la flexibilidad o la salud mental.
La Generación Z muestra mayores niveles de estrés asociados a los viajes que las generaciones de mayor edad. Este hecho pone de manifiesto la necesidad de que las empresas adopten un enfoque más humano en la gestión de los desplazamientos corporativos.
Facilitar herramientas de apoyo, ofrecer itinerarios más flexibles, proporcionar asistencia durante incidencias o permitir una mejor conciliación entre trabajo y descanso son medidas cada vez más valoradas por los empleados jóvenes. Para esta generación, viajar más no siempre es la prioridad, pero viajar mejor sí lo es.
El futuro de los viajes de negocios pasa por la Generación Z
La influencia de la Generación Z sobre el mundo corporativo seguirá creciendo durante los próximos años. A medida que aumente su peso dentro de las organizaciones, también lo harán sus expectativas sobre los viajes de negocios.
Las empresas que quieran construir programas de viaje atractivos deberán comprender que la nueva generación no está cuestionando el valor de los encuentros presenciales. Lo que está cuestionando es la manera en que estos desplazamientos se diseñan y gestionan.
La Generación Z demanda experiencias digitales, flexibles y personalizadas. Busca viajar con propósito, crecer profesionalmente, cuidar su bienestar y minimizar su impacto ambiental. Y espera que las organizaciones evolucionen al mismo ritmo que lo hacen sus propias necesidades.
En definitiva, los viajes de negocios continúan siendo una herramienta estratégica para las empresas. La diferencia es que, para la Generación Z, ya no se trata únicamente de desplazarse de un punto a otro. Se trata de aprender, conectar, desarrollarse profesionalmente y vivir experiencias que aporten valor tanto a la organización como a la persona.

